Soy una ciudad, puedo ser una #Smart City?. #Innovación, por que una ciudad es más inteligente que otra.

Ayer puse fin a una semana de trabajo en Panamá. Llevaba unos días trabajando en el nuevo post,  y me llamó la atención un comentario tras una exposición hablando con otros compañeros de ciudades inteligentes y sostenible. Profundicé sobre la importancia de la tecnología y la ciudades, y la importancia vital de los ciudadanos y la generación de modelos de negocios asociados. De pronto un ilustrado empresario de Uruguay me planteó lo siguiente, en forma de reflexión teórica  citada en tercera persona; “Soy una ciudad, ¿puedo ser una #smart city?

Algunos rankings sobre Smart Cities.

En los últimos meses, se vienen desarrollando una serie de propuestas metodológicas, rankings y situaciones estratégicas de las ciudades inteligentes. Sobre esta base de desarrollo, en muchos foros académicos y profesionales, se analiza la inteligencia de una ciudad, en función de parámetros concretos; existencia o no de universidades, grados de implantación de infraestructuras tecnológicas, ect.. Os adjunto algunos enlaces que pueden ser de vuestro interés:

Rankings-top-25-global-cities-of-2011/

european smart cities – Ranking

The Top 10 Smart Cities On The Planet | Co.Exist: World changing …

IDC Smart Cities Ranking

Siemens. 25 Ciudades Sostenibles

Sobre este aspecto quiero enfocar este post, aportando procesos en forma de reflexiones metodológicas, que de una manera teórica,  inicie y posibilite quizás en un futuro no muy lejano, en el análisis, capacidades y beneficios de una ciudad que ha pretendido ser inteligente. Lo haremos planteado cuestiones sencillas, y como acostumbramos a enfocar a la ciudad, desde un punto de vista centrados en ciudadanos y en este caso, la capacidad de desarrollo del sector tecnológico y de servicios asociados, a partir de los recursos existentes.

Y es francamente importante destacar que la inteligencia de una ciudad, no debería estar marcada por su pasado  y por su inversión futura en infraestructuras, o por las  potencialidades que le aporté el tener un tejido investigador-empresarial más o menos arraigado. Todo esto suma, sin duda y la hace potente en posibilidades, pero  tambien es francamente importante generar valor a aquellas pequeñas cosas  e información que ya se disponen, que pueden ser capitalizadas, generando tras un proceso de análisis, el desarrollo de nuevos modelos y hábitos productivos asociados a la ciudades.

4 PROCESOS COMO METODOLOGÍA DE REFLEXIÓN

La ciudad inteligente, como ciudad que piensa, tiene a unos ciudadanos que realmente son los que generan la actividad inteligente, vienen a ser como las PYMES en el tejido productivo. Representan al 90% de la actividad, generan el 90% de la actividad económica y casi siempre, como las PYMES, son los grandes olvidados. Por ello nos parece interesante, desarrollar los siguientes procesos adaptados a las circunstancias propias de cada municipio:

  1. Cuestionar
  2. Observar
  3. Crear redes y asociación.
  4. Experimentar.

Es francamente importante, configurar un proceso reflexivo, que posibilite la generación de la propuesta de valor en el desarrollo de una ciudad. Este ejercicio de innovación, se produce, sobre la base de una necesidad de cambio, no sólo de la Administración Local, Regional o Estatal, sino de la necesidad de modificar los hábitos del los ciudadanos, transformados en nuevas necesidades básicas, o nuevos comportamientos, o en su caso, nuevas necesidades que posibilite la mejora productiva y de la competitividad de la empresa.Propuesta de Valor de una Smart City. Canvas City

Con caracter previo, debemos plantear una análisis que al menos obedezca a responder  cuatros cuestiones, que ayudan a configurar su estrategía, pero lo que es más importante, ayude a configurar las necesidades de los ciudadanos y oriente de forma decidida tanto a empresas de que puedan interesar la inversión en la ciudad, así como a empresas de base tecnológica, que estén dispuestas a desarrollar propuestas que mejoren la vida de los ciudadanos, además de ofrecer oportunidades económicas.

Vemos  a continuación su desarrollo:

1.- CUESTIONAR, proceso clave, para preguntar porque? Para qué? Dónde ?, en definitiva poder detectar la necesidades básicas, a las cuales se le puede dar respuesta o no, en función de los recursos que se disponen. Está primera reflexión, aporta un proceso de autocrítica de ayuda a conocer que a pesar de ser una moda, podría aportarse y podría generar actividad económica si se establecen unas pautas estratégicas concretas.

2.-OBSERVAR, este proceso de innovación tecnológica, tiene como fundamento compartir el conocimiento, y las experiencias desarrolladas a la fecha, factores claves y errores detectados, que posibilite complementar o aplicar con técnicas más disruptivas, el desarrollo de modelos de ciudad, que puedan ser copiados o transformados.

3.-CREACIÓN DE REDES Y ASOCIACIÓN, sin duda fundamental. Se habla largo y tendido de colaboraciones público-privadas, pero también es necesario conocer la red y la cadena de valor básica para generar la inteligencia solicitada por los ciudadanos, y evitar los procesos clásicos de inversión sin retorno.

4.- EXPERIMENTAR, sobre el mejor laboratorio posible, la ciudad. La ciudad en su conjunto genera un ecosistema de actividades, que van más allá de una ordenación urbanística correcta o la implementación de infraestructuras,que por supuesto son muy necesarias. La ciudad aglutina a un conjunto de actividades económicas, sociales y medioambientales, que tratadas desde un punto de vista multidisciplinar y con la necesaria aplicación tecnológica, debe dar respuesta a la necesidades del ciudadano que la habita.

Estos cuatros procesos, planteados de una manera metodológica completa, desarrollada aquí de una forma muy resumida, nos aportaría la visión de establecer una base o criterios de inteligencia, que pueda estar al alcance y medir por igual a todas las ciudades, con independencia de los medios técnicos que se dispongan.

La experiencia y la aportación de valor claves para el desarrollo productivo, son también claves en la ciudad. Poco a poco y en función de resultados concretos, nos debemos encontrar con rankings  mas allá de las listas sobre  inversiones, sobre tecnología, existencia de universidades, investigación,  ect…  En el caso de la ciudades el verdadero receptor, el ciudadano y los valores que se le aportan, deben ser el foco de las preguntas para saber si la Smart City, los convierte en Smart Citizens y  por lo tanto la ciudad es inteligente.

CONCLUSIONES

El urbanista Richard Florida, defendió una tesis sobre ciudades creativas. En el siglo XXI se lucha por ciudades más creativas y que tengan capacidad de crecimiento. Hoy en día las ciudades y regiones, se deben seguir la regla de las “tres T” ( Mikael Krogeus y Romn Tschappeler):

TECNOLOGÍA. El crecimiento necesita tecnología.

TALENTO. El crecimiento requiere a personas  a ser posible con talento.

TOLERANCIA. El crecimiento necesita apertura. Los estilos de vida no son una amenaza para el éxito futuro. son un requisito. El cambio en una ciudad, significa apertura.

El ciudadano es el centro de la toma de decisiones en la generación de valor de las ciudades.

Pero en claves de ciudades inteligentes o smart cities, debe plantearse quizás, ¿que ambicionamos?. Cuando no encontramos satisfacción en aquello que se hace, se genera una ciudad infeliz y ciudadanos infelices. Si no gana dinero, no se puede vivir aunque la ciudad sea inteligente. Si no obtenemos resultados, se pierde el interés. Por ello se deben plantear los siguientes objetivos parciales:

Beneficios a corto plazo: Pensar que deben existir ingresos que se deriven de una actividad inteligente.

Beneficios a largo plazo: El conocimiento y la experiencia de la ciudad, la convertirá en más competitiva, como resultado, del ejercicio de actividades inteligente.

Felicidad a corto plazo: La ciudad debe recibir servicios,que le hagan más feliz y le aporte un valor añadido.

Felicidad a largo plazo: El sentido que cobra una ciudad, como resultado de su actividades.

Los tiempos difíciles que estamos viviendo no invitan a generar propuestas de desarrollo que no se tangibilicen, que no aporten  algún resultado a corto plazo y que no tengan un beneficio directo sobre el ciudadano. El ciudadano debe percibir servicios de valor añadido y las empresas deben tener la opción de generar un valor  y obtener un rendimiento económico por ello.

Este ranking sin duda está por llegar, pero con el tiempo existirá….. esa fué mi respuesta al ilustrado empresario uruguayo………………………..¡Claro que sí¡, ………..siempre que se piense en los beneficios indirectos sobre las empresas y directos  sobre los ciudadanos.

Cierro con esta frase, que podría ser citada por una ciudad:

” Cuando era joven pensaba que el dinero era lo más importante en la vida, ahora que soy mayor sé que es verdad” Oscar Wilde.

Sobre el autor: Francisco Morcillo. Consultor, Director Gerente de MB3 GESTION. Entusiasta de Innovación+Tecnología+Gestión, en territorios, ciudades y gestión de servicios y edificios. @fmorcillo

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