#Smartcities. Del formato freemium a ciudades APPs, 10 Indicadores.

Francisco Morcillo. Consultor, Experto en Innovación Territorial y Blogger . Entusiasta de Innovación+Tecnología+Gestión, para la innovación empresarial y territorial.Autor del blog; 2TI #smartcity= Territorio+Tecnología+Inteligencia+Innovación 

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#Smartcities. Del formato freemium a ciudades APPs, 10 Indicadores. 

Todo somos conscientes que en el diseño de las ciudades del nuevo siglo la innovación aplicada debe pasar por la adaptación de la tecnología a los ciudadanos, un reto con mayúsculas. En un artículo del diario La Vanguardia titulado “La nueva industria se llama APP”   leía que hay un ecosistema tecnológico que desarrollará propuestas interesantes que pueden dar un servicio al usuario  de forma inmediata y adaptada y lo comparto plenamente. Un ecosistema tecnológico y real.

Hay que huir de la ciudad freemium, del concepto gratis como tal de las ciudades inteligentes  e invertir en ciudadanos premium a través de la tecnología adaptada con herramientas y servicios útiles que perduren en el tiempo. No llenemos de APPs sin vida nuestras ciudades,  no compliquemos la gestión.

Ciudadanos hiperconectados

1.- EL FORMATO FREEMIUM DE LAS CIUDADES.

Posiblemente el formato freemium de modelos de negocios sea el más utilizado como estrategia de inicio por lo emprendedores tecnológicos,  hay muchos de éxito que empleamos una y otra vez en  charlas para emprendedores, en aceleradoras, incubadoras, ect. Leía en la revista Emprendedores que  “es el modelo de los vagos, se suele decir: como no consigo vender, lo pongo gratis e intento conseguir clientes de pago, para que funcione, el modelo freemium requiere grandes inversiones. Es escalable, pero para que vaya bien se debe contar con capacidad económica y así atraer usuarios durante mucho tiempo hasta que se llegue al punto crítico de conseguir esos pocos clientes premium que costearán a la gran masa de usuarios free y todo con mucha viralidad”, sostenía el artículo de la revista.

Parece que las ciudades han puesto en marcha un sistema que hibrida este formato freemium de los modelos de negocios con la nueva industria la APP. Poner una APP en la vida de los ciudadanos por parte de los municipios e impulsar de forma compulsiva el desarrollo de más aplicaciones, (autobús, tráfico, calidad del aire, ect…..), parece el objetivo. A este ritmo, dentro de unos años nos encontremos  seguro, una “APP contenedor de apps inútiles” para alojar aquellas que no le aportan valor al ciudadano. Es la moda, la tendencia y esta frenética actividad tecnológica se antepuso a veces a la utilidad, veremos.

La innovación aplicada en las ciudades debe advertir una serie de servicios públicos básicos y avanzados que pueden ser reconvertidos, optimizados y mejorados. Indudablemente todos no pueden ni deben ser gratis, es decir, un proyecto  teóricamente gratis financiado por una convocatoria pública concreta, obligará a su término a las administraciones públicas al matenimiento de estos servicios tecnológicos recurrentes ( bien con la formación del personal funcionario y adaptado a las nuevas necesidades o bien por la externalización de servicios),  pero también hay que plantear la posibilidad  que los servicios a los ciudadanos no tendrían porqué ser llevados al cien por cien desde lo público y se debe propiciar el desarrollo de la inteligencia colectiva apoyando desde lo público a la actividad privada. En el formato freemium si no  hay inversión y no aporta valor no acabará de dar el salto al premium.

A veces parece que entramos en una viralidad peligrosa del formato freemium de las aplicaciones y servicios públicos, dónde después de ser desarrollados  como decía, por un proyecto financiado por una institución pública nacional o mundial, queda en desuso por su falta de interés  o por la incapacidad de ser mantenida.., quizás no fuera tan útil. Tengo dudas sin en el desarrollo de estrategias de las ciudades inteligentes, estamos pasando ya por un segundo ciclo de su reciente historia, si la primera fue la de “pon un sensor en tu vida”, en esta segunda sería “pon un APP en tu vida”, ( la de los drones, hay que dejarla para un tercer ciclo).  En el desarrollo de estrategias de ciudad, no podemos caer en el error de plantear soluciones basadas exclusivamente en la sensorización y la gestión  a través de una APP de la ciudad, pues posiblemente se acerca al modelo de las 3B (Baches, Basuras y Bombillas), que buscan sólo acercar al ciudadano la queja, la gestión, el ahorro o el monitoreo de los servicios avanzados casi en  exclusiva, y se descuida la percepción del ciudadano sobre estos servicios.

No es posible plantear la actividad pública como un servicio unidireccional al servicio del ciudadano, en formato plataforma o  APP y no propiciar el desarrollo del ecosistema tecnológico real, que  escale a la nueva industria de este siglo, la APP.

Por lo tanto el formato freemium complejo como modelo de negocio, también es complejo para una ciudad,  y si quiere dar el salto a premium, será porque el ciudadanos visualizan su utilidad  y se quiere seguir invirtiendo o bien porque el municipio pone los mecanismos adecuados a disposición de la iniciativa privada, en forma de datos e información para ser explotados y puesto en valor de manera relevante y escalable. Nadie va a regalar nada si no hay retorno a medio plazo, y no se puede pensar que el altruismo ciudadano sustituirá a la acción pública. La actividad organizada del ciudadano, se basa en utilizar herramientas útiles y relevantes que con  inteligencia colectiva y la generosidad, buscan la mejora y la autoayuda, propiciando nuevos escenarios de relación. Pero hay que descartar el resto, pues no es posible plantear la actividad pública  como un servicio unidireccional al servicio del ciudadano, en formato plataforma o APP y no propiciar el desarrollo del ecosistema tecnológico real, que escale a la nueva industria de este siglo, la APP.

2.- EL NECESARIO ECOSISTEMA DE INNOVACIÓN EN LA CIUDAD.

El ciudadano hiperconectado tiene cuatro cualidades:

1.- Busca tendencias y está atento a la innovación digital.

2.- Comparte y busca experiencias colectivas, como recompensa.

3.- Busca en la inteligencia colectiva, que le permiten las redes sociales, la respuesta a muchas necesidades básicas.

4.- Se organiza, y tiende a una sociedad colaborativa, para la mejora ciudadana.

Con estas cuatro afirmaciones de la sociedad actual, parece que el formato freemium de las ciudades debe ser algo más, que poner a disposición de los ciudadanos una serie de herramientas unidireccionales gratuitas, para dar respuesta a algunos de los servicios públicos. Cada ciudad inteligente tiene su propio universo, teniendo en cuenta además que la sociedad actual es GLObal y LOcal (GLO-CAL) y por lo tanto la inteligencia de las ciudades no acaba con las fronteras físicas  o geopolíticas del territorio. Ese ecosistema de innovación en la ciudad, no debe ser un reto  sólo del “sector más friki” del liderazgo público, pues es evidente que la transversalidad del concepto smart city, cada día es más palpable.

El paso día 4 de Junio y como tema central ” Retos de Futuro: retos tecnológicos”   de las Jornadas CTecno2020 se plateaba la innovación social generada por y para el ciudadana, como  la verdadera apuesta de la Smart City , dónde se anunciaba que el siglo XXI, es  el siglo de las ciudades sociales e interconectadas. Por ello planteo CINCO IDEAS BÁSICAS, para el desarrollo de innovación ciudadana, y con ello la escalabilidad del formato freemium, de las ciudades inteligentes, para convertirlas en soluciones de éxito de participación:

1.- La democratización de la tecnología, con un proceso de de alfabetización digital que no solo provea de habillidades a la nueva sociedad, sino  el uso de la tecnología de una forma sencilla, a través de la herramientas que casi cualqueir ciudadano ya dispone, smartphone, tables, phablets, ect..

2.- Confeccionar una batería de retos participativos, que posibilite conocer la necesidad real del ciudadano, mediante convocatorias digitales, presenciales o gymkanas tecnológicas, que busquen en el intercambio de información, la posibilidad de retroalimentar sus necesidades, y desde lo público conocer la demanda.

3.- Establecer nuevos canales de información y datos, y no confundirlos con la obligada transparencia política, los canales que deben ser utilizables, debe fluir la información y sobre todo que pueda tener una clara orientación al uso y la explotación privada.

4.- Si hubiera ausencia de iniciativas privadas, fomento de la acción pública en el desarrollo de la actividad tecnológica, pero no llevar al fin, tan sólo convertirse en el medio. Crear una aplicación a lo mejor no es útil, diseñar las  herramientas que pueden favorecer el fomento de la actividad privada y de aplicaciones que modifiquen, tranformen y mejoran la información, es fundamental. Es dificil que alguien pueda saber que necesita al cien por cien un ciudadano.

5.- No etiquetar, no sólo es cuestión  de delimitar un territorio concreto como smart city, smart region o smart territory, es cuestión de creérselo y  si por ello hay que pensar en iniciativas que no sólo tengan la solución en un municipio mejor. Si la cooperación empresarial es útil, la cooperación intermunicipal en iniciativas innovadoras también, pero no de proyectos estratégicos, sino de acciones que fomenten la generación de actividad económica, que propicien la participación ciudadana, y que disponga de canales adecuados adaptados a la demanda real ciudadana.

3.- DIEZ INDICADORES PARA ECOSISTEMA DE INNOVACIÓN EN LA CIUDAD.

Sobre el  concepto del síndrome de ciudades APP´s  unidireccionales y no útiles y la necesaria búsqueda de herramientas digitales al servicio de los ciudadanos,  planteo diez indicadores que últimamente analizo, que buscan en el desarrollo de la ciudad la integración real de la tecnología  en forma de servicios, públicos o privados a los ciudadanos:

1.- Número de proyectos de servicios públicos, que previamente han sido compartido y testados con un número representativo de ciudadanos.

2.- Número de proyectos de innovación social  desarrollados por la Universidad o por empresas privadas,  que se han desarrollado en la ciudad y que tengan como base científica la experiencia de usuario de los ciudadanos, en este caso no tienen por qué  ser servicios públicos.

3.- Grado de penetración de la conectividad en la ciudad.

4.- Número de personas con conexión wifi y target de edad.

5.- Número de fuentes de datos abiertos que dispone la ciudad.

6.- Número de proyectos puestos en marcha, a partir de los datos abiertos de la ciudad.

7.- Número de proyectos de ámbito supramunicipal e interoperables con otras ciudades.

8.- Número de lanzaderas, aceleradoras e incubadoras públicas o privadas que desarrollan proyectos de innovación abierta.

9.- Número de competiciones o retos, con procesos de innovación abierta puestos en marcha en la ciudad, públicos o privados.

10.- Grado de penetración de servicios tecnológicos, en forma de aplicaciones, que se han desarrollado tras la puesta en marcha de retos, competiciones, experiencias de usuarios, lanzaderas ect…

CONCLUSIÓN.

La innovación social, es el alma de la ciudades, y es el alma de la ciudades inteligentes. La repetida frase, no hay ciudades inteligentes, sino ciudadanos que hacen inteligentes a las ciudades, tiene su origen en el fomento de la innovación social. La innovación que además tiene en la tecnología un aliado perfecto,  sin ella dificultaría el acceso de ese nuevo ciudadano hiperconectado que busca en la inmediatez la solución a sus problemas y no permitiría a aquellos que pueden superar la brecha digital, ser atendidos o prestarles un servicio del siglo XXI de forma adecuada.

La innovación social, es el alma de la ciudades, y es el alma de la ciudades inteligentes.

En definitiva hay que huir de la ciudad freemium, del concepto gratis  como tal de las ciudades inteligentes  e invertir en ciudadanos premium a través de la tecnología adaptada con herramientas y servicios útiles que perduren en el tiempo. No llenemos de APPs sin vida nuestras ciudades,  no compliquemos la gestión, pues como dice el Experto en Innovación y Desarrollo Local Alain Jordà “la gestión de una ciudad es incomparablemente más compleja que la de una empresa. El factor humano, sus necesidades, su potencial, su libertad de acción, es quien hace la gran diferencia entre la gestión de la ciudad y la de una empresa”

Referencias:

1.- La innovación en España según el Cuadro de Indicadores de la Unión por la Innovación 2013

2.-Paisaje Transversal, como se mide la innovación urbana.

3.- Informe de la Sociedad de la Información en España 2014 siE|14

 Sobre el autor: Francisco Morcillo. Consultor, Experto en Innovación Territorial, Blogger y CEO MB3 GESTION y CoFounder FIVEMINDS, Ecosistema de Innovación. Entusiasta de Innovación+Tecnología+Gestión, en territorios, ciudades y servicios para la edificación. @fmorcillo

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