Cinco planteamientos de la #SmartCity como filosofía, y no como modelo de negocio.

Francisco Morcillo. Consultor, Experto en Innovación Territorial y Blogger . Entusiasta de Innovación+Tecnología+Gestión, para la innovación empresarial y territorial. Autor del blog; 2TI #smartcity= Territorio+Tecnología+Inteligencia+Innovación 

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Smartcities, de la filosofía a la práctica   era el título de un post  que escribí hace ya algún tiempo,  y que concluía invocando a la innovación ciudadana. Identificando la necesidad por compartir modelos, hábitos y recursos, poner a trabajar la tecnología con la innovación y diseñar estrategias que procuren modelos sostenibles, bien para el servicio en la ciudad o bien para el diseño de modelos de negocios. Modelos que también requerirán de financiación, complejos y que también será fundamental aportarles innovación para crear estructuras financieras  o procesos adecuados, adaptados a las soluciones demandadas.

Hace unas semanas en el marco del 29 Encuentro de Telecomunicaciones y Economía digital y dentro de uno de los foros temáticos destinado a las ciudades inteligentes, se citaba “aún no se ha definido el modelo de negocio de las smartcities”. En paralelo y en un interesante artículo, Jordi Borja aportaba su punto de vista sobre “El mito de la Smart City”, dónde concluía “..la historia nos enseña que las promesas de las grandes innovaciones tecnológicas han servido para lo bueno o para lo malo, para mayorías o para minorías, con efectos positivos o todo lo contrario. En todo caso no son neutras. Sus usos han sido casi siempre ambivalentes. Depende de quién las produce, las vende, las compra y de quién se apropia de su uso.”

En esto centraremos este post, es una filosofía o es un modelo de negocio.

1.-¿DÓNDE NOS ENCONTRAMOS ACTUALMENTE?. LA DISRUPCIÓN DIGITAL.

En repetidas ocasiones, a través de varios posts, opiniones o en muchas de las conferencias que tenido al suerte de impartir, llego a la conclusión que las smart cities no existen.

En la actualidad a pocos no le suena ya  el concepto, para algunos simplemente es humo al servicio de las grandes compañías tecnológicas que han encontrado en las “smartcities”, el nuevo maná del marketing comercial.

En la actualidad a pocos no le suena ya  el concepto, para algunos simplemente es humo al servicio de las grandes compañías tecnológicas que han encontrado en las “smartcities”, el nuevo maná del marketing comercial. Para otros es el estandarte de la innovación y la puesta en valor de la tecnología, más allá de la mejora productiva y de la mejora de servicio. Por último no podemos esconder que para las Administraciones Públicas ha supuesto un reto, un reto si se “compra el concepto” o si “se denosta”, pues además de la moda y la imagen que aporta a los municipios o territorios, nos debemos poner en duda que las estrategias internacionales, y en los foros gubernamentales, centran en la innovación y la tecnología la orientación de fondos estratégicos, para ponerlos al servicio de los ciudadanos, en cualquier de las líneas estratégicas que desarrollen.

Ya no es tiempo de hablar de en exclusiva de Smart Environment, Smart Economy o Smart Energy…., es tiempo para  hablar de  innovación global, social, pública o empresarial,  y de la tecnología como recurso. Para la propia tecnología, para el ciudadano , para las empresas y para la Administración Pública, el cambio es posible si se permite superar la brecha digital y con ello si se aportan nuevas oportunidades a territorios desconectados, al conocimiento de hábitos a través de la gestión de los datos o a la participación real.  Y ojo la participación no  sólo en formato de transparencia de la gestión gubernamental, sino en la toma de decisiones y puesta en marcha de servicios y la creación de nuevos nichos o fomentar resideños de la actividad para las empresas. No ocupar el espacio privado por lo público.

Ya no es tiempo de hablar de en exclusiva de Smart Environment, Smart Economy o Smart Energy…., es tiempo para  hablar de  innovación global, social, pública o empresarial,  y de la tecnología como recurso.

En estos años de fintech, de ehealth, ect.. en definitiva de economía digital,  se empiezan a convertir en realidad muchos de los planteamientos tendentes a  conocer cúal sería la evolución que la sociedad con el uso intensivo de la tecnología. Hace ya tiempo en un informe de Deloitte “Digital disruption – Short fuse, big bang? “, se citaba en un esfuerzo por entender la tecnología digital  centrado en la economía australiana, como podría impactar en los distintos sectores del mundo de los negocios. Deloitte creó cuatro categorías diferentes que se refieren al nivel de interrupción (la explosión) y el tiempo en el que se producirán estas interrupciones (fusible).

8110568991_f2768a94f0_bSeis industrias fueron señaladas como las que iban a experimentar una “mecha corta, Big Bang ‘en el camino de la interrupción digital. Estos incluyen las finanzas, retail, servicios profesionales, las artes y la recreación, bienes inmuebles, y los medios de comunicación, información y tecnología de la comunicación. Estas áreas representaban el 32% de la economía australiana y sugería que los sectores individuales tienen menos de tres años para adaptarse y transformarse a sí mismos, o se enfrentan a mirar hasta el 50% de su negocio desaparezciese. ( Este informe es del año 2013)
Sectores como la
construcción, el comercio al por mayor y la industria de la hospitalidad, que representa alrededor del 17% de la economía australiana, tenían mucho menos que perder en el camino de la interrupción digital, pero todavía hay una ventana limitada en la que podrian actuar para mitigar el daño potencial.
Por último, los
cuatro sectores principales que entraban en esta categoría era  el transporte, el gobierno, la educación y la salud, lo que representa el 33% de la economía australiana. Deloitte anunciaba que algunos de los cambios más profundos, se sentirían en estas áreas, y cada sector podría esperar o perder mucho, si no sufrían una metamorfosis.
Dejaba en una última
categoría la manufactura y la minería, que representa el 18% de la economía de Australia, y es la categoría que Deloitte dice tiene el menor potencial de las tecnologías digitales.

8110656080_591e9cfcab_oEn este informe y a la pregunta de ¿cómo responder a la explosión digital?, Deloitte presentaba tres formas diferentes que los responsables políticos y líderes corporativos podían adaptar y emerger como “sobrevivientes digitales”:
1.- Ajustar los costes de estructura:
Las empresas tienen que repensar radicalmente el coste del personal, el material y los gastos generales con el fin de competir con los nuevos negocios recién llegados, con un  bajo costo digitalmente en potencia. Deloitte sugería que las empresas debían tener en cuenta la racionalización de sus cadenas de suministro, la automatización de la formación y la contratación y poniendo la administración en la nube para crear una fuerza de trabajo flexible más móvil.
2.- 
Reponer los flujos de ingresos – Los avances de los medios digitales crean nuevos sectores y clientes, pueden ser dirigidos hacia nuevas geografías y nuevos mercados. Como fuentes de ingresos tradicionales se ven afectados por las disrupciones digitales, las empresas tienen que utilizar estos nuevos mercados para encontrar diferentes fuentes de ingresos, y al mismo tiempo fundamentalmente cambian los modelos de negocio para tener éxito.
3.-
Cambiar la forma de las estrategias corporativas – Las empresas tienen que reconsiderar los activos, el riesgo y la agilidad empresarial con el fin de posicionar a la organización para el éxito en el mundo cada vez más digital.

Para algunos,  operar y hablar del mundo digital puede ser a la vez complejo y confuso. Las innovaciones recientes han reducido las barreras a la entrada, difuminado las fronteras y ha abierto las puertas a una nueva generación de empresarios y ha modificado la forma de prestar los servicios al ciudadano, pero el cambio es un elemento necesario de los negocios y de la forma de afrontar la gestión pública.


La disrupción digital afectará a todos los rincones de la sociedad. El problema para las empresas  y para las Administraciones Públicas ahora, será si están preparados para lo peor, y listo para lo mejor. Aquí está el reto.

Video sobre la disrupción digital.

2.- LA SMART CITY COMO FILOSOFÍA

CIMG_1269ientos de artículos de tecnología, nos recuerdan; que usamos más de dos horas el smartphone al día, que los datos han tenido un crecimiento anual del 50%, que tenemos más de seis pantallas en nuestros hogares, que ha nacido uno nuevo estilo de persona “screenager” que suele estar con dos pantallas a la vez, que ya tenemos mas de cinco millones de objetos conectados o que se descargan 194.000 aplicaciones por minutos. Además nos dirigimos a mundo comercial copado por weareables, hogares conectados y digitales y ciudades conectadas. Toda una aventura, que como  Altran lo define, estamos ante la Era de la informática y de las telecomunicaciones; que se inició en el año 1971, después de la revolución industrial de 1771, la del vapor y ferrocarril de 1829, la del acero, la electricidad e ingeniería pesada de 1875 y la del petróleo, automóvil y producción en masa de 1908.

En esta era de la innovación social  y digital, como me gusta definirla, cada uno tiene su visión o su forma de ver esta evolución o revolución tecnológica. Pero volviendo al inicio del post,  y a la pregunta de que si realmente es obligado que exista un modelo de negocio  en la “smart city” como ciudad, considero que no. El concepto de ciudad inteligente, digital o smart city, se acerca cada día más a un concepto filosófico de ciudad que se brinda a la innovación, a la tecnología y al cambio. Pero el cambio no es  implementar tecnología, es modificar y adaptarse a las tendencias que se derivan de la economía digital que antes señalaba en el apartado anterior y brindarlas al resto de la sociedad, mediante un proceso de “democratización tecnológica”. Estar en guardia, ser amable y receptivo a las nuevas tendecias, y ofrecer oportunidades reales y  de autoservicio ciudadano.

Smart City como filosofía

En este concepto, la smart city como filosofía, tal y como se detalla en el gráfico adjunto tiene cabida a la vez y no por orden cronológico, los mecanismos de gestión municipal en forma de plataformas de gestión, orientados en muchos casos a mejorar la productividad y producir ahorros de gestión y junto a los retos ciudadanos y los retos de la ciudad. Detallo a continuación cinco planteamientos de la smart city como filosofía y no como modelo de negocio:

1.-  Las ciudades pueden o no, disponer de plataformas transversales que gestionen los distintos servicios de la ciudad. No es una obligación, pero si la es y  deber ser una realidad, adaptar los servicios públicos a las nuevas tendencias tecnologicas orientadas al ciudadano, produciendose un proceso innovador para modificar los servicios existentes y gestionar nuevos retos.

2.- Los retos ciudadanos y la ciudad, son las nuevas variables que aparecen debido a la revolución tecnológica y el nuevo modelo de ciudadano digital hiperconectado. Un concepto amplio de smart city, significa que hay que atender a las nuevas necesidades empresariales y a la nuevas necesidades de servicios públicos al disponer de nuevos mecanismos en el mercado que sociabilizan la tecnología. En la actualidad no tienen porqué que producirse en un orden cronológico, pero si deben converger las orientaciones públicas con las necesidades detectadas.

3.- La participación no puede ser una ficción, hay que pensar en una ciudad como laboratorio permanente.

4.- Propiciar que se supere la brecha digital, tanto de nativos digitales como personas que a estén en exclusión digital , es obligado en este mundo real. La sociedad evoluciona y los movimientos empresariales cada vez son más digitales, por lo tanto no es obligado apuntarse a moda de ser una ciudad smart city y propiciar un gran centro de control de datos públicos, pero si lo es atender a los movimientos digitales de la ciudadanía y del sector empresarial.

5.- El liderazgo público o social es necesario para entender el cambio. Innovación y tecnología, como antes comentaban están en el discurso de cualquier ente  que administre las inversiones públicas y privadas. La razón más fácil es entender que se trata de buscar soluciones útiles y sencillas, y no de vender tecnología inútil que no aporte valor a las personas en el caso de las empresas o de apuntarse a la moda, por el hecho de buscar una subvención, sin pensar el fin y dejando a la ciudad “sin alma digital”

3.- CONCLUSIÓN

Nos encontramos en un momento estratégico de cambio, la innovación es necesaria y la tecnología ha venido para auspiciarla. Debemos de diseñar las estrategias públicas en clave de servicios y en clave de oportunidades empresariales, utilizando los recursos que actualmente se disponen. No debemos afanarnos en buscar en las ciudades un modelo de negocio, pues será muy complejo o quizás no exista, aunque si es cierto que se debe promover la sostenibilidad de los cambios. Lo que si es cierto es que utilizar la estela de “smart city” como una filosofía de ciudad,  debe propiciar  que se aunen todos los esfuerzos para entender el cambio social, empresarial y público y una metodología común que aglutine lo intereses particulares y empresariales. Hay mucho humo lo reconozco, quizás hay mucho interés privado por provocar el cambio, pero seguro que si ahora estás leyendo este post desde tu smartphone, tablet, ordenador personal, lo compartes o lo comentas, entenderás que nuestra forma de relacionarnos ha cambiado. Si ha cambiado la comunicación y si se han difuminado las fronteras gracias a las relaciones digitales y sociales, ¿porqué no romper con tantas inercias arcaicas de las ciudades, porque nos nos dejamos llevar por la participación digital, por los datos, por la optimización de recursos, por la productividad y propiciamos nuevas oportunidades, generando un estado de innovación ciudadana permamente?

Es un estilo de vida, es una filosofía de ciudad y ser amable al cambio quizás sea una oportunidad.

 

Referencias:

1.-Digital disruption. Harnessing the “bang” stories front the digital frontline. http://www2.deloitte.com/au/en/pages/building-lucky-country/articles/digital-disruption-harnessing-the-bang.html

2.-Jordi Borja, ” El Mito de la Smart City”. Opinión El Pais.  http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/09/06/catalunya/1441571126_766131.html

3.-Informe de la Dirección General para Políticas Internas del Parlamento Europeo de Enero de 2014. Mapping Smarcities in the UE

4.-MIT Center for Collective Intelligence.

5.- Blog 2TI http://www.smartcitymb3.wordrpress.com

6.- Información adicional acerca de Gartner http://www.gartner.com/newsroom/id/2867917

Sobre el autor: Francisco Morcillo. Consultor, Experto en Innovación Territorial, Blogger y CEO MB3 GESTION y CoFounder FIVEMINDS, Ecosistema de Innovación. Entusiasta de Innovación+Tecnología+Gestión, en territorios, ciudades y servicios para la edificación. @fmorcillo

2 Respuestas a “Cinco planteamientos de la #SmartCity como filosofía, y no como modelo de negocio.

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